Cristiano se redime en Europa y Aubameyang se suma al casting (3-2)

El Real Madrid cerró la fase de grupos de la Champions League con otra victoria. Los blancos doblegaron a un Borussia Dortmund que se jugaba su futuro en Europa con goles de Borja Mayoral, Cristiano Ronaldo y Lucas Vázquez. El portugués batió un nuevo récord y Aubameyang presentó su candidatura a la delantera merengue con un doblete.

Definitivamente, el Real Madrid es internacional. LaLiga es un compromiso secundario para el conjunto de Zidane, que se siente como pez en el agua ante las miradas continentales. Una vez más volvió a lucir su imagen más convincente en Europa, en su competición, doblegando a un Borussia Dortmund que se jugaba su futuro. Al final, los alemanes cumplieron el objetivo gracias al Tottenham, que venció al APOEL y evitó un fracaso mayor.

Con la afición bastante sensible tras el último batacazo en San Mamés, el Madrid hizo propósito de enmienda con un inicio fulgurante. La primera media hora local fue perfecta, con llegadas continuas y un dominio total. De hecho, en apenas 15 minutos los blancos ya ganaban 2-0. El Dortmund estaba completamente entregado, pidiendo clemencia ante un rival que no se jugaba nada más que el orgullo.

El primer tanto alejó cualquier fantasma de Concha Espina y potenció aún más el debate más candente en la Casa Blanca, el de la delantera. Borja Mayoral, titular, batía a Burki a placer tras recibir un pase involuntario de Isco. Cristiano Ronaldo sirvió una asistencia perfecta desde la izquierda al malagueño, el mediapunta intentó controlar con una ruleta virtuosa en el corazón del área pero el esférico se le escapó, llegando a los pies del delantero. Cuarto gol en apenas 437 minutos del canterano, que solo lleva uno menos que Benzema. Lo llamativo, que el francés necesita 234 minutos para marcar, mientras que Borja lo está haciendo cada 109. Ya no se trata de recordar a Morata o Mariano, es que Mayoral también parece ganar la batalla. Cuestión de M.

Cristiano Ronaldo es la viva imagen del Real Madrid en los últimos años, y este año no iba a ser menos. Negado en LaLiga, en Europa justificó su Balón de Oro una vez más. Poco después de que el marcador reflejase el 0-1, el luso recibió en la esquina izquierda del área un pase de Kovacic. Controló, recortó hacia dentro con un ligero toque y lanzó un misil al palo largo, su clásico golpeo a la escuadra. Burki solo pudo seguir la trayectoria con la cabeza. Noveno gol en seis partidos del portugués y otro récord mundial: nadie había marcado en las seis jornadas de la fase de grupos de la Champions hasta hoy.

Con el 2-0, el partido dejó noticias para la esperanza, como el gran partido de Theo Hernández, probablemente el mejor desde que llegó a Madrid. Una actuación que seguramente necesitaba el francés para ganar confianza. Kovacic, recién recuperado de su lesión, también cumplió en la medular, aunque no aguantó el ritmo del partido. En general, todo eran risas en el bando merengue hasta que llegó la desgracia en forma de lesión. En la defensa, cómo no. La Ley de Murphy.

Con Vallejo lesionado y Sergio Ramos sancionado, Varane se echó al suelo a los 35 minutos y dijo basta. El galo no podía más y tuvo que marcharse. Tan apurada está la zaga madridista que Zidane ni siquiera tenía un cambio natural teniendo que dar entrada a Marco Asensio. Lucas Vázquez pasó al lateral derecho, como antaño con Rafa Benítez, y el mallorquín se situó en el ataque junto a Cristiano y Mayoral.

A partir de ahí, el Real Madrid se descompuso y vivió varios minutos de confusión. Un crisis de identidad que permitió a Aubameyang hacer llegar su carta de presentación a las oficinas de Concha Espina. En plena búsqueda de un nueve para enero, el gabonés demostró que su fichaje sigue siendo una buena opción. Lo hizo con dos goles, básicos para un delantero centro. El primero, rematando de cabeza un centro de Schmelzer. Un testarazo de manual, llegando desde atrás con potencia. El segundo, en un mano a mano con Keylor Navas. El portero salvó el primer disparo con una intervención maravillosa, pero el ariete se rehízo, cazó el rechace y puso el empate.

Fueron 15 minutos extraños, partidos además por otros 15, los del descanso (el primer gol alemán fue justo antes del receso y el segundo, tras la reanudación). Hubo dudas, y por momentos se temió una posible remontada, pero Zidane estuvo rápido con los cambios. Primero salió Kovacic, cansado, y entró Dani Ceballos. El andaluz respondió con creces, devolviendo el control del centro del campo a los blancos. Poco después fue Llorente quien entró por Isco, terminando de asentar el dominio local.

El 3-2 se cocinó a fuego lento, y acabó sirviéndolo Lucas Vázquez. El extremo gallego es un monumento al esfuerzo. No es el más talentoso ni el mejor dotado físicamente, pero su esfuerzo es innegable. Justo después que a Cristiano le anularan un gol por fuera de juego, el español enganchó un balón sin dejarlo caer, cerró el partido y la fase de grupos del Real Madrid. No habrá más escaparate europeo hasta el año nuevo. Toca empezar a jugar en LaLiga…

Twitter; @NJSaez

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